sábado, 13 de marzo de 2010

Eres eterno, Miguel Delibes


No creo en las naciones más allá del útero de mi madre, ni en las divisiones territoriales que sobrepasan las huellas que marcan mis pies, memoria de mis pasos, apenas nada. Pero si Castilla tiene una bandera ondeando sobre el cereal y el adobe, sobre la piedra y la lluvia, es la palabra de Miguel Delibes.

Cielos azules, vides y palomares. Tormentas de verano, sol de agua. El silencio y las espigas. La mansedumbre de los bueyes, las pulgas de los perros. Los cipreses de los cementerios y más allá los montes y las aguas. Las beatas y los lutos, los rosarios de corrido, los nombres desdentados, los misterios a media voz, el incienso rancio de las iglesias. La sonrisa de los niños. La ternura de todos los Azarías del mundo. Adiós, milana bonita. Adiós.

El canto llano de cada pueblo, las manos agrietadas, las gargantas embrutecidas por el vino, los orines contra las tapias, las pieles curtidas de inviernos al raso. La semilla fecundada en el campo; el sudor de los jornaleros, santos inocentes del yugo y el arado; las cosechas, las flores y los frutos. El lenguaje oculto de los cercados, el rebufo cálido de los establos, el mediodía de las torres preñadas de cigüeñas. Y el pan; el pan recién horneado, rubio y rugoso, esponjado; la burda lana de los paños otoñales, el viento silbando junto a las ventanas, la niebla cerrada contra el alba. Los secarrales de agosto, plomo y castigo. El verso contenido de Castilla latiendo, reventando, hiriendo.

Mientras los políticos se empeñaban en explicarnos Castilla, en invertarse Castilla, Delibes abrió con su prosa mágica las puertas, destripó su alma, descifró su lengua escribiendo en la tinta ocre del surco, terruño y mortaja, velorio de cinco horas, Lola Herrera en pie sobre una silla y un ratón espontáneo sobre las viejas tablas del Ramos Carrión, Mario en su ataud, impasible. Mario muerto.

Miserias de los pobrecicos, dehesas de terratenientes, encinas, rapaces en vuelo, pólvora en los bolsillos, metralla de siglos en las carnes, sequía de siglos en los vientres. Castilla nunca fue tan extensa como su mirada. Castilla siempre cupo en la palma de su mano.

Castilla eterna, inmensa en tu palabra bella y descarnada.

Eres eterno, Miguel Delibes.

15 comentarios:

M@r@ dijo...

Un adio sincero a una persona muy grande.
Gracias Miguel=)
Un beso ana

Guarismo dijo...

Berrendita: no creo que nadie (repito: nadie) haya descrito tan bien, con tu habitual maestría, la palabra de Miguel Delibes. Y eso que se han escrito por doquier chorros de tinta desde su muerte, triste, hace apenas unas horas.

Es una delicia leerte.

Un abrazo,

Miguel

Lucano dijo...

Bandera eterna la de su palabra viva. Que en Dios esté.

GINES GARCIA dijo...

Castilla y España entera, la España que ha sido labrada con el sudor de quienes la trabajan, con las inocentes risas de los niños que corretean por sus rincones y de los peregrinos que hacen un alto en el camino para echar la vista atrás y contemplar el paisaje de su largo recorrido.

Sí, señor. Miguel Delibes era España, Castilla y, sobre todo, la voz de los humildes.

Conchero dijo...

Espero que Delibes haya encontrado el único horizonte que es más amplio que el de Castilla. Su letra ha sido la que mejor nos representa, la que ha encarnado la austeridad y sentimiento de llamar al pan pan y al vino vino. Me quedo con un pequeño libro que he leído y releído una y otra vez, y que nuevamente está entre mis manos para emocionarme y enternecerme como ningún otro libro: Señora de rojo sobre fondo gris. Pequeño pero de una profundidad que enamora, tan dramático como tierno.

Un abrazo.

ainhoa dijo...

Que bien escribes Ana,como siempre!!! El otro blog,el de los toros me gusta menos...

berrendita dijo...

Mara: tan grande, que es eterno. Tan grande, que también cabe en la palma de nuestra mano. Mil besos. :)

Miguel: una vez más te doy las gracias por leerme así. Sabes que la delicia es recíproca, siempre con aires de ese Cái compartido. Un abrazo. :)

Lucano: en Dios está, fijo. Un beso.

Ginés: alfombra roja para darte la bienvenida. Gracias por tu comentario. Devolveré la visita. Y sí, en sus páginas está la voz de los humildes. Bienvenido. :)

Alberto: esa señora de rojo sobre fondo gris nos enamoró un poco a todos. Un beso. :)

Ainhoa: ¡¡qué alegría tenerte de nuevo aquí!! Gracias por el piropo. Y sobre el otro blog, no te preocupes, que por eso no vamos a discutir. Te quiero igual, con o sin toros. Mil besazos. Tengo unas ganas inmensas de abrazarte y recuperar aquellos años de colegio en Madrid. ¡¡Anda que no!! :)

Noelia Jiménez dijo...

Cada día te superas, Berrenda... Se nota que has leído a Delibes... y que te ha aprovechado la lectura.

Muchos besos.

Carlos Galeon dijo...

Ha sido - sin lugar a dudas - el maestro de muchos, y quien mejor ha descrito la España más profunda. Desde luego, merecedor del Nobel, por encima de otros, no ha podido ser. Pero los grandes hombres en la memoria de los vivos se hacen eternos. Miguel Delibes hace ya tiempo que alcanzó la eternidad. Un abrazo.

David Valderrama Gutiérrez dijo...

Berrendita!Muy buen texto!M.D se merecía algo así de tí...y has estado a la altura eh!

Ana dijo...

Precioso homenaje a un gran escritor.
Besos Berrendita

berrendita dijo...

Noelia: no sé si me habrá aprovechado la lectura, pero he disfrutado cada palabra de Delibes, he saboreado la tierra, el adobe, el campo.. y eso es impagable. Mil besos, querida.

Carlos: ante todo, bienvenido. Y sí, totalmente de acuerdo: hace tiempo que alcanzó la eternidad. La palabra nunca muere. Un abrazo y gracias por tu visita.

David: gracias, como siempre, por tus palabras. No sé si habré estado a la altura, pero sabes que escribo en corto y sin trampas. Con eso basta ¿no?. Un besazo.

Ana: precioso, no sé. Merecido, sí. Creo que el mejor homenaje que podemos hacerle todos es no dejar que sus libros duerman en el olvido y revivirlo en cada frase. Mil besos, supermamá. :)

Ricardo Baticón dijo...

Eterno y todo un orgullo para los que somos castellanos, Berrendita. Tus palabras, como siempre, escritas con toda la ternura y frescura de siempre. Gracias!... bonito homenaje para Delibes.

AdR dijo...

Ua recopilación excelente y emocionante de casi toda su obra, porque abarcar todo lo que él ideó en palabras... ay, amiga, eso es imposible :)

Besos.

"dejabugoyoros" dijo...

No leí jamás nada del maestro Delibes...Soy un advenedizo, pero me han cautivado las letras aquí escritas por tus manos que a su vez son gobernadas por tú alma...Seguiré leyéndote...