viernes, 31 de octubre de 2008

Sólo una hora

Ahí tenéis otra. Siento ser tan cutre y no poder escribir algo para nosotros solos. Me falta una hora, me faltan mil horas. Mil sueños. Mil besos.

Sólo una hora.

18 comentarios:

Ana dijo...

En una hora se puede hacer muchas cosas, pero cuando anochece antes aprovechas mas el recogimiento de tu casa, acuesta a tu pequeño un poquito antes.. y cuando la casa sabe a silencio de tranquilidad te acurrucas en el brasero junto a tu amado y disfrutas una hora mas de esos momentos.. hay cosas buenas en esa hora adelantada... segun por la ventana donde mires.
Un beso Berrendita.. y no te preocupes pues siguen siendo tus intensos y preciosos relatos los que leemos en esa hora incierta.

Félix dijo...

Una entrada que leí ayer, como si de hace sólo una hora se tratase. Así que, simplemente dejarme ver por aquí.
Cordialmente,
Félix

javixu dijo...

Pues eso es buen sintoma no?
Mejor ese agobio que el aburrimiento.
Ya tendremos tiempo de aburrirnos no?

Besitos

Lía Vega Erao dijo...

Siempre falta una hora... aunque sea para evadirse...

Anónimo dijo...

Berrendita, si me dieran una hora a elgir: ¡cambiaria tantas cosas!
Pero ya no es posible, ahora tengo una hora menos para cambiar.
Me ha gustado mucho.
Un beso
Salud
El Coonel

Conchero dijo...

Velaremos las horas para cuando tu puedas estemos al pie de la puerta de tu fábrica.

Un fuerte abrazo.

Lía Vega Erao dijo...

Berrendita, sirva de homenaje a Javier, el Lunaro un post que he colgado en mi blog...

Larga vida a Lunaro...

elshowdefusa dijo...

¿Cutre? Que sea la última vez que te leo eso, Ana, porque ahora eres Ana y Berrendita, y yo encantada.

No importa para quién sea lo que escribes... lo importante es que lo escribes y llega, llega y se quedan las palabras tronando adentro.

rosebud_za dijo...

A mí también me faltan horas, aunque de vez en cuando me gusta desconectar, sacar todos los relojes de la habitación antes de acostarme por la noche y despertar sin prisas, sin agobios, cuando el cuerpo lo necesite.

Saludos.

adoquinarios dijo...

Una hora?, tu sabes las cositas guenas que se pueden hacer en ese tiempo?.

Un besazo y me alegro mogollon de que seas Feliz.

Besitos.

RICARDO BATICÓN dijo...

Qué bien escribes, Berrendita. Es una gozada leerte... de un hecho tan simple como fue el cambio de hora que hicimos unos días lo has convertido en un artículo digno de leer.

Un saludo!

Luis y Mª Jesús dijo...

berrendita, parece como si te fueras.. luis

berrendita dijo...

Ana: disfruta siempre de esa hora mágica que nos cuentas. Es un privilegios. Un beso. :)

Félix: gracias siempre por pasarte. Por ser. Por estar. :)

Javitxu: espero que no, que no nos aburramos. Ni tú ni yo. No nos lo merecemos. Un beso. :)

Lía.... mmmm.... evadirse... ¡¡qué gran placer!!. Bienvenida. Por cierto, ya le dejé una sopita de mimos a Lunaro. :)

Coronel: no cambie usted nada. Cada uno somos como somos. Yp sé que, de darse esa hora que ahora querría borrar, al final la repetiría. Aunque volviese a querer borrarla. Es lo que tiene. Un beso. :)

Conchero: velaremos las horas, sí. Y almas. Y plegarias. Un beso. :)

Fusita: gracias a ti siempre. Por tu resplandor lleno de futuro. Por tus truenos sobre el mundo de las sombras. Mil besos. :)

Rosebud.. sacar los relojes de las habitaciones. ¡Qué bueno!. Pero.. y qué hacemos cuando no podemos sacarlos del alma?? Un beso, paisano. :)

Adoquinarios: ¡¡vaya que si lo sé!!. Un beso con tintes felices, al menos un poquito. :)

Ricardo: de nuevo gracias. Me encanta que tú me leas y que lo disfrutes. Un beso.

Luis: ¡¡para nada!! Simplemente ando ocupadísima y apenas dispongo de tiempo. Por eso os cuelgo las columnas del periódico, para compartirlas con vosotros, a la espera de volver a soñar más a menudo. Un beso. :)

AdR dijo...

¿Sabes lo que te digo? que escribes, y eso es lo importante, da igual que no lo hagas para el blog porque si lo haces en el periódico y de esa manera... es exactamente lo mismo, eres tú. Así que nos vale todo :)

Yo con las horas y los relojes tengo una obsesión, de siempre, con pararlos, con verlos parados o cambiarles la hora y con todas las cosas que me guardaría de ellos o que no he vivido en sus tiempos.

Besos

RAÚL dijo...

roma no se construyó en una hora! (pero tú como que lo consigues, oye)

Arcángel Mirón dijo...

Hermoso, Berrendita. Muy lindo.

:)

Iacobus dijo...

Salamora tampoco se hizo en una Hora, pero en tiempos nos separaba una distancia que se recorria en ese tiempo.

¿Que pasa con ese mail?, !que tenemos que cerrar programaciones!.
Leñe que al final me voy a tener que poner cazurro y de eso estoy sobrao, jejejeje.
Un abrazo.

Guarismo dijo...

¡Qué hora tan llena de vida, Ana! Hasta te caben nuestros vientos de Levante y de Poniente! Y nuestra arena rubia...

Un abrazo,

Miguel