martes, 21 de diciembre de 2010

La chica que inventaba mariposas


Cuando Ana pasaba por las calles, era como si un ejército de mariposas se desplegase danzando por el aire, como si se acabase el invierno allá donde ella pusiera el pie, como si no hubiera noche allá donde empezaba su sonrisa, tan clara, tan maravillosa.

Yo era muy niña y la veía casi como una diosa hippie con sus cabellos al aire y la rebeldía del gesto, con la mirada clara rasgada en negros como una reina antigua del Nilo criada a orillas del Duero, entre el serrín de la carpintería de fachada rosa y la música del violín del señor Franco, un alquimista de la madera, un fabricante de sueños de manos prodigiosas.

Yo era una niña y la veía abandonada a sus carboncillos, a su pintura poderosa, pintura hembra y rotunda, conjugando la libertad en los trazos, espantando las soledades, jugando con la vida desde el coraje que sólo conocen los muy valientes. Yo era una niña y aún juro que nunca escuché con más veneración, con más cariño, con más respeto la palabra 'maestro' que en sus labios sonaba casi como una oración cuando hablaba de mi padre, como una Magdalena sin llanto y sin dolor, como la discípula más amada, la más querida. Ana.

Y fui creciendo sin perder de vista el aleteo de sus mariposas, la admiración ante la belleza que se posaba en todo lo que tocaba, la transparencia del verbo, el compás del latido, la calidez del abrazo, el verso de la sonrisa, la ternura que se multiplicó por mil cuando asomaron al mundo desde el milagro de su vientre Kankel,que escribe mariposas en el viento, Sergio y Mónica, su niña-siamesa, si parecía que hubiesen nacido unidas por un espacio común que va mucho más allá de las amorosas cadenas de un cordón umbilical.

Y nos reimos juntas, y nos reímos también de nuestras lágrimas y Ana seguía inventando mariposas, cosiendo primaveras en los cabellos, pintando a mujeres, retratando a los artistas, enseñando a los niños a modelar procesiones y portales de Belenes, bebiendo la vida a dos manos, poniéndose en pie sobre las arenas movedizas de la vida, sobre las heridas en el pecho, que a veces son tan voraces que nos engullen sin que nos de tiempo a apurar la copa de la alegría.

Ana se nos fue de vuelo en la mañana del domingo, libre como los halcones de Óscar, libre como los millones de mariposas que poblaron las calles aunque en diciembre las mariposas no se vean; libre como los millones de mariposas que caen en forma de lluvia en este diciembre húmedo, aunque no las escuchemos danzar en su cintura de aire, en su pelo invisible, en el rastro de su mano sin mentira, en el eco imperecedero de su canto. La dejamos ayer en la tierra, tan leve, empapada de amor y de esperanza, de la promesa de la vida al otro lado de la vida.

Gracias, Ana, por tantas cosas, por tanto arte, por tanta fuerza, por tantas mariposas que siempre serán tu sonrisa, tu presencia etérea a nuestro lado. Ahora, en tu vuelo, dime si de verdad es blanda, si existe la ternura, si ya conoces los secretos de la luz; dime, Ana querida, queridísima, a qué sabe tanto amor en lo eterno.

11 comentarios:

Josué dijo...

siempre ternura para los hasta pronto, cercania y amosr por los amigos. tus palabras nos llenan.
un bs chcichci

Anónimo dijo...

Discretamente y puede que en silencio, la echamos, la echaremos de menos.
Curioso, Ana, hoy esperaba esta entrada tuya en el blog.
Oscar

M@r@ dijo...

La verdad que yo con ella aprendí mucho en poco tiempo,era una gran persona:)
Un saludo Ana:=)

Anónimo dijo...

Joder Anita, no se que decir, me has dejado sin palabras,QUE BONITO.
Se que a mi madre le ha encantado igual que a mi.
MIL BESOS

Juan Carlos dijo...

Joder, Ana, ¿que decir?, te he visto llorar, te he abrazado al llorar y ahora te leo llorar, por alguien irrepetible, por una artista, una rebelde, una filósofa, pero para mi sobre todo era mi tía. Gracias Ana, un beso.

Juan Carlos Barrueso dijo...

Joder, Ana, ¿que decir?, te he visto llorar, te he abrazado al llorar y ahora te leo llorar, por alguien irrepetible, por una artista, una rebelde, una filósofa, pero para mi sobre todo era mi tía. Gracias Ana, un beso.

Noelia Jiménez dijo...

Me bebo a sorbos parte de tu dolor y te acaricio el alma en lo que puedo. Tus letras te redimen y te engrandecen. Si es que aún puedes ser más grande, querida Ana.

Besos. Te quiero, amiga.

Anónimo dijo...

Lo siento que no hablo/escribo bien espanol, pero me importa decir que mi tia Ana era una persona incomparable. Para mi no era solo una grande artista. Sobre todo es una madre fabulosa. Yo no conosco una otra persona que tiene tanta tolerancia como ella. Yo nunca he oido de su boca algo malo sobre otras personas. Ella dejaba cada uno ser como quiere ser. Eso es una impresion que yo llevo en mi corazon si pienso de ella, y su sonrisa, su voz y sus ojos, que siempre eran lleno de bondad. Muchos kilometros lejos de Zamora estamos llorando por Ana… eso nos unido con vosotros.

Ana dijo...

Todo ternura y amor por lo que hablas. Se ira con las mariposas, con los mas dulces seres del cielo, alli a seguir pintando y enseñando a los que habiten en aquel estado.
Besos!

Ricardo Baticón dijo...

Buenas Berrendito!!

Un post muy sentido y lleno de amor y admiración hacia tu amiga Ana.

Por cierto, aunque con bastante retraso… Feliz año 2011!!!!

El Coronel dijo...

Ana, me uno a tu sentida perdida. ¡Cuanta admiracion y emoción en tus palabras.
Besos
Salud