viernes, 12 de noviembre de 2010

Mandarinas


Cuando estábamos juntos, noviembre olía a mandarinas. Y los besos sabían a mandarinas. Y las caricias eran de mandarina.

Noviembre este año viene frío y cada vez percibo con menos nitidez el mar, varada en la piedra como una sirena de tierra adentro que no sabe a qué mundo pertenece. Echo de menos el mar y no lo escucho, por mucho que abra mis oídos. Por mucho que cierre los ojos. Por mucho que apriete los puños. Por mucho que desee escucharlo yendo y viniendo, como una cantinela que no cesa.

Noviembre viene con nieblas que silencian los sonidos, desdibujan los nombres, empapan la memoria. Noviembre viene con crisantemos y difuntos, con la humedad en las calles, con el vacío en el estómago y el hambre en el corazón. En noviembre siempre te echo de menos.

Pero hoy he visto mandarinas en casa y te he recordado con una sonrisa. Y por un instante escuché el mar. Y el aire me supo a mandarina sobre los labios. Y el aire me acarició con el tacto de lo perdido, de lo que ya no existe.

(La imagen, preciosa, la robé de aquí)

7 comentarios:

Jose dijo...

Hasta de las mandarinas , haces poesías. Aunque no me conozcss tu blog está en mi lista de favorito. ¿Volverás a Tribuna alguna vez?
Saludos Jose

Ricardo Baticón dijo...

Hola Berrendita!

es verdad que cada mes o estación muchas veces la relacionamos con olores y sí, noviembre va bien con mandarinas!... y diciembre... ¿con uvas?

Un abrazo!

Noelia Jiménez dijo...

Qué bien le das a la tecla, jodía. Mil besos de mandarina -pero no en los morros, ¿eh?, que la liamos parda-.

M@r@ dijo...

Mmmm..mandarinas,esto de ser estudiante...mira que me gustan a mi las pequeñajas esas,que como dice mi santo padre que sólo cojo las pequeñas porque asi no las pelo jajaja..
Un besazo con mucho cariño Ana
No me olvido de ti...

estrella de mar dijo...

¿Has probado con las castañas? A mí me recuerdan a una tarde de sofá y manta, de brasero y casa de abuelos.

Un beso desde Madrid con frío zamorano (sí, frío. Quién lo habría dicho).

Muak!

AdR dijo...

Y dan ganas de comer mandarinas, y están tan bien hiladas con el mar, aunque poco tengan que ver, que no desentonan en absoluto.

Besos

berrendita dijo...

Jose: Mil gracias por tenerme ahí. Ya mismo te enlazo. Gracias también por la fidelidad. No creo que vuelva a Tribuna, tal y como están las cosas en la profesión. Pero bueno, cruzaremos los dedos y diremos aquello de que 'nunca se sabe'.... Un abrazo.

Ricardo: Noviembre es el mes de las mandarinas, las nueces, las castañas, las mandarinas, la pena inmensa y la inmensa alegría... ¡¡qué cosas, no???? Un besazo.

Noelia: besos, para tí, donde tú quieras. Y si dicen, que 'dizan'. Ea. Te quiero.

Maraa!!!Yo tampoco me olvido de tí, mi niña. A ver si en diciembre nos echamos un parladito como Dios manda, ¿no?. Besos, con mandarina o sin ellas. Muassssss.

Estrellita: hace dos años probé con las castañas, pero como estaba hecha una castaña misma, fue desastroso. Afortunadamente, noviembre da igual que quita. Un besazo, amore.

AdR: Bien sabes que ya todo en mi vida está hilvanado con el mar, porque todo lo que pienso, todo lo que soy, ya está atado por un cordón de agua y sal a nuestro Cái. Te debo miles y te quiero un millón, ESCRITOR. Gracias por seguir ahí. :)))